Y es que lo suyo es amor. Ella lo sabe y por eso sonríe todavía más. Incluso se atrevió a hablar, hace unos días, en el cierre de la fiesta del PCE, de un proyecto de país que tuviera "en el centro de actuación, el amor". Sentada en la larga mesa del Ministerio recuerda cómo fue capaz de apostar, delante de miles de comunistas de todo el país, no por la revolución ni por el cambio o la transformación [palabras mágicas para su partido], sino sólo por el amor.
Aún le tiemblan las piernas. Ella, la gran seductora de la política actual, convenciendo a sus camaradas de que sólo la iban a encontrar en "un proyecto de diálogo y de amor". ¿La respuesta? "Presidenta, presidenta, presidenta...". Seducidos. De su lado.
Elespañol 3 octubre, 2021
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